New York Jets 2025: La temporada más humillante en la larga historia de la franquicia

La temporada 2025 de los New York Jets no será recordada por triunfos, celebraciones ni milagros a última hora. Más bien, todo lo contrario. Quedará como una de las campañas más pobres y tristemente memorables de cualquier equipo profesional en la NFL. Lo que se suponía que sería un año de reconstrucción con expectativas moderadas pero llenas de ganas de una nueva era, terminó convirtiéndose en una lección dolorosa sobre la gestión, el talento y la paciencia de una franquicia histórica.

Un récord que nadie quería: cero intercepciones en toda la temporada

En una liga donde incluso los peores equipos encuentran alguna chispa defensiva, los Jets hicieron historia; y no de la manera que esperaban. Por primera vez desde que la NFL comenzó a registrar intercepciones en 1933, un equipo terminó una temporada completa sin una sola captura de pase defensivo. Ni una. Y esa ausencia de “picks” no fue por casualidad; fue un síntoma evidente de una defensa incapaz de encontrar respuesta en el campo.

Este dato histórico, más que una estadística curiosa, es el signo más claro de un problema en su sistema. En un deporte donde las defensas exitosas capitalizan cada error del rival, terminar con cero intercepciones en 17 juegos no solo es récord; es vergonzoso.

3-14: el fracaso reflejado en el marcador final para los Jets

Más allá de la falta de intercepciones, los Jets cerraron la campaña con un récord de 3 victorias y 14 derrotas, empatando uno de los peores resultados en la historia reciente de la franquicia. El último juego contra los Buffalo Bills (la cual fue una aplastante derrota 35-8) ilustró cuán lejos estuvo el equipo de ser competitivo; incluso frente a suplentes del rival.

Con esta marca, los Jets también aseguraron la segunda selección general en el Draft de la NFL 2026, un consuelo que solo resalta cuán profundo es el hoyo en el que la organización se ha metido.

Aaron Glenn: ¿culpable o víctima de las circunstancias?

Y como en toda situacion grave, como en la que se encuntran los Jets, la figura del entrenador Aaron Glenn ha sido objeto de un intenso debate. Contratado con la promesa de reconstruir la identidad del equipo, Glenn terminó el año con su credibilidad cuestionada. Algunos fanáticos piden su salida inmediata, señalando que ni siquiera su experiencia defensiva logró evitar el desastre.

Sin embargo, a pesar de la ruina en el campo, la dirigencia del equipo parece apostar por la paciencia; con planes de mantener al entrenador para la temporada 2026. Esta decisión resulta basante polémica. Por un lado, reconoce que el proyecto es a largo plazo, pero por el otro, alimenta la frustración de una base de aficionados que ha esperado 15 años sin playoffs de por medio, y que por mas de un medio han demostrado que ya no les queda esperanza; mucho menos paciencia.

Más que estadísticas: la cultura de perdedores que se repite

La verdadera tragedia de los Jets no es solo la falta de intercepciones o el récord pobre. Es la sensación de que estamos viendo la repetición de errores antiguos, una cultura deportiva donde las malas decisiones de personal, la inconsistencia en el quarterback y la incapacidad para capitalizar momentos claves se combinan para producir otro año para olvidar. Y dentro del deporte, no solo es terrible romper ese círculo vicioso; sino seguir alimentando una estrategia que en múltiples oportunidades ha demostrado ser insuficiente.

La afición de los Jets ha soportado décadas de altibajos, pero esta temporada se sentirá diferente. No solo se perdió; se hizo historia por lo absurdo de ciertos números y por la falta total de competitividad en tramos prolongados.

¿Puede haber luz al final del túnel para los New York Jets?

Optimismo no es una palabra que muchos fans estarían dispuestos a usar hoy. No obstante, el Draft de 2026 y el espacio salarial disponible podrían ofrecer una oportunidad real de reconstrucción si la gerencia toma decisiones acertadas en posiciones clave como quarterback y secundaria.

El reto para los Jets no es solo mejorar estadísticamente. Es cambiar una mentalidad corporativa y deportiva que ha normalizado las derrotas. El primer paso para cualquier reconstrucción verdadera es admitir que lo que se ha hecho hasta ahora no ha funcionado y que es hora de un cambio drástico dentro de la organización.