El fiasco de Younghoe Koo simboliza el caos total de unos Giants sin rumbo

La temporada 2025 de los New York Giants ha sido un desastre en cámara lenta… pero pocas imágenes pueden resumirla tan bien como la de Younghoe Koo pateando, pero el césped, no el balón; el césped. Un error casi imposible de ver en la NFL de hoy en día, y que, semanas después, terminó marcando su abrupta salida del equipo.

Este martes, los Giants decidieron cortar al veterano kicker, apenas cinco partidos después de haberlo firmado. Para una franquicia con marca de 2-12, rumbo al primer pick del Draft y sumida en su tercera eliminación consecutiva de playoffs, el movimiento parece menor. Pero en realidad, la salida de Koo dice mucho sobre el estado de un equipo que ya no encuentra estabilidad ni en la posición más rutinaria del fútbol americano; sino en un declive que parece no tener fin.

La patada que nunca fue, sinónimo de improvisación

El momento se dio en el partido contra los Patriots. Koo se preparó para un intento de gol de campo de 47 yardas, un distancia razonable para alguien con su historial. Pero lo que ocurrió fue un episodio digno del blooper del año; Koo jamás golpeó el balón. Su pie pasó por debajo, impactó únicamente el césped y el ovoide quedó inmóvil mientras el holder Jamie Gillan recogía el desastre para intentar salvar la jugada.

En sus propias palabras, Koo dijo que el balón “se estaba deslizando” mientras se acercaba. Excusa válida o no, el daño estaba hecho. La jugada fue viral, ridiculizada, y se convirtió en otra escena embarazosa para una franquicia que acumula demasiadas últimamente.

No fue solo un error de Younghoe Koo, fue la confirmación de un declive

La salida de Koo no se dio únicamente por la jugada viral. El kicker falló dos intentos más desde más de 50 yardas contra los Commanders y acumuló un 6/9 en goles de campo esta temporada, un rendimiento que no justificaba mantenerlo en un equipo que ya había usado tres kickers distintos antes de él.

Pero lo importante aquí no es el porcentaje. Es el contexto.

Un equipo competitivo puede sobrevivir a un mal partido de su pateador. Un equipo funcional puede corregir errores sin necesidad de incendiar la posición. Los Giants no son ninguno de los dos.

Koo es simplemente el ejemplo más reciente de cómo todo lo que pasa por este roster se descompone.

Un equipo sin dirección, sin estabilidad y sin identidad

Mientras Nueva York se encamina a un posible 2-15, los problemas son estructurales. No hay consistencia en el staff, no hay claridad en el proyecto, no hay continuidad en las posiciones clave… y ahora tampoco en los kickers.

Cuatro pateadores en una sola temporada no es mala suerte; es mala planificación.

Los Giants perdieron ocho juegos consecutivos, tienen el peor récord de la NFL y una ofensiva incapaz de sostener drives. Pero irónicamente, la jugada de Koo (la patada inexistente) capturó el sentimiento general del equipo; un intento sin fuerza, sin precisión, y sin ningún contacto con la realidad.

Cortar a Younghoe Koo no arregla nada… pero sí deja una lección

Los Giants lo cortaron porque podían, no porque eso vaya a cambiar su destino inmediato. La decisión, en el fondo, expone lo que ya sabíamos; este equipo necesita una reconstrucción total, desde su estructura hasta su cultura.

El error de Younghoe Koo quedará como anécdota. El verdadero problema, para los Giants, es que casi todo alrededor de esa jugada sigue igual de roto.