La era de Trae Young con los Atlanta Hawks ha llegado oficialmente a su fin. Tras varios días de negociaciones, los Hawks concretaron este miércoles el traspaso del base estrella a los Washington Wizards, según reportó Shams Charania (ESPN), marcando uno de los movimientos más llamativos de la temporada NBA 2025-26.
Atlanta recibirá a CJ McCollum y Corey Kispert a cambio de Young, en un acuerdo que no incluye selecciones del Draft, una señal clara de que la franquicia priorizó flexibilidad financiera y cierre definitivo de ciclo por encima de acumulación de activos.
Un final simbólico y abrupto
El traspaso se ejecutó durante un partido en casa de los Hawks, con Trae Young presente en el banquillo vestido de civil. Tras recibir muestras de apoyo de algunos compañeros, el base abandonó la cancha; sellando de manera simbólica su salida del equipo donde pasó toda su carrera NBA hasta ahora.
El movimiento no tomó por sorpresa al entorno de la liga. Apenas dos días antes, ESPN había informado que Young y su representación trabajaban activamente con Atlanta para encontrar un destino; con Washington emergiendo rápidamente como su opción preferida.
Lesiones y números que marcaron el principio del fin de Trae Young
La temporada 2025-26 fue irregular para Young desde el inicio. Tras disputar los primeros cinco partidos, el base sufrió un esguince de ligamento colateral medial (MCL) que lo dejó fuera durante 22 encuentros. Durante su ausencia, los Hawks registraron un récord de 13-10; un dato que pesó internamente.
Aunque regresó a mediados de diciembre, Young volvió a perder tiempo por una contusión en el cuádriceps derecho. En los partidos disputados esta temporada, promedia 19.3 puntos y 8.9 asistencias, cifras sólidas; pero lejos del impacto transformador que Atlanta necesitaba.
De hecho, el contraste es contundente; los Hawks están 2-8 con Young en cancha y 15-13 sin él, apoyándose más en una rotación joven y dinámica.
Atlanta apuesta por un nuevo núcleo
Con la salida de Young, los Hawks consolidan un proyecto enfocado en Jalen Johnson, Dyson Daniels, Onyeka Okongwu y Nickeil Alexander-Walker; todos bajo contrato al menos hasta la temporada 2027-28. La decisión refleja una apuesta clara por lo que ha funcionado esta temporada y por salir de un contrato que ya no encajaba con la dirección del equipo.
Young no fue extendido en la última temporada baja, a pesar de ser elegible para una renovación de cuatro años. Actualmente se encuentra en el cuarto año de un contrato de cinco temporadas y 215 millones de dólares; con una opción de jugador de 49 millones para el próximo año.
Los Wizards apuestan por Trae Young
Para los Washington Wizards, el traspaso representa una oportunidad única. Con marca de 10-26 y sin un All-Star desde Bradley Beal en 2021, la franquicia adquiere a un base de 27 años que lideró la NBA en asistencias la temporada pasada y que aún se encuentra en su prime competitivo.
Aunque el precio fue bajo en términos de activos, Washington asume un compromiso importante a futuro. Todo apunta a que Young, quien tenía a los Wizards como destino preferido, firmará algún tipo de extensión; evitando llegar a la agencia libre.
El equipo cuenta con talento joven interesante, espacio salarial y capital de Draft; pero la gran incógnita será si pueden construir un proyecto ganador alrededor de Young, algo que Atlanta nunca logró de forma consistente más allá de la sorpresiva Final del Este en 2021.
Un divorcio necesario para ambas partes
El traspaso de Trae Young puede parecer extraño en frío: un All-Star en plena edad productiva movido sin picks de por medio. Pero con contexto, refleja una relación que ya había llegado a su límite. Las virtudes ofensivas de Young nunca fueron suficientes para convertir a los Hawks en una amenaza real y sostenida en playoffs.
Atlanta eligió avanzar con lo que le funciona. Washington apostó por el talento y el nombre. Ahora, el desafío cambia de ciudad; pero la pregunta sigue siendo la misma: ¿puede Trae Young liderar a un equipo hacia algo más que relevancia individual?











